sábado, 4 de febrero de 2017

Leyendas Subterraneas....

Leyendas subterráneas.

          Subterráneo. Palabra proveniente del latín subterranêus, debajo de tierra, por eso la utilizamos para calificar algún objeto o lugar que se encuentre bajo tierra, normalmente oculto de nuestra curiosa mirada, esa que suele observar precisamente todo lo que se sustenta sobre la superficie terrestre. De esta forma encontramos en nuestra rutina diaria ejemplos de túneles subterráneos en la carretera, también la que por ahora es nuestra única línea del metro posee una gran parte de recorrido subterráneo o nuestros propios desagües domésticos acaban situados bajo las calles que pisamos. Aunque no es la primera vez que desde aquí nos adentramos en el interior del terreno, en esta ocasión vamos a bajar a las entrañas del suelo sevillano para ver que historias nos encontramos, mitos o realidades. Uno que conoce la ingrata profesión minera, les invita a enfundarse la petaca para encender la lámpara del casco, allá vamos.


Como ocurre siempre que investigamos algo de la ciudad, van apareciendo las huellas que han dejado las culturas aquí a lo largo de la historia, y en esta ocasión no iba a ser menos como veremos a continuación. En el anterior párrafo ya hemos recordado la entrada sobre los Caños de Carmona y su largo y complejo sistema de galerías subterráneas en Alcalá de Guadaríra, y es que esa red es un ejemplo de lo que romanos y árabes eran capaces de hacer bajo el suelo. De sobra es conocido el interés que tuvo Roma en la Península Ibérica por la extracción de metales, encontrando minas por todo el país en las que se puede contemplar los grandes trabajos de excavación que efectuaban, así como otro de los legados que nos dejaron: el saneamiento. Los romanos, muy aficionados al uso de termas, siempre estaban preocupados por recolectar agua y su posterior desagüe, de ahí que construyeran cloacas bajo las ciudades que levantaban, como podemos ver en Itálica y en la propia Híspalis. Cloacas ocultas que han llegado a nuestros días abandonadas en su mayoría, otras han estado en servicio hasta un tiempo reciente, pero que por ese desuso se vieron transformadas en posibles pasadizos. Algunos creen incluso que ambas ciudades (distaban 7 km) estaban unidas por un túnel bajo el lecho del río Betis. Posiblemente, a una de estas antiguas galerías de saneamiento romanas llegó una muchacha que escapó, a mediados del s. XIX, en una noche de carnaval de la casa donde era esclava, la Casa de los Pinelo en la c/Abades. La joven levantó una loza del zaguán y huyó en busca de una añorada libertad que ojalá consiguiera ya que sus buscadores no la encontraron.Dicho pasadizo fue hallado en 1970, cuando se acometieron unas obras en la calle, por lo que se supo que medía en torno a 1m de altura por 1'5m de anchura, al igual que el pasadizo descubierto bajo el que fuera el Cine Pathé (hoy Teatro Quintero) de la c/Cuna, donde también se han descubierto habitáculos inundados y con restos de una antigua actividad portuaria. Otro lugar subterráneo fue hallado en la c/Argote de Molina, en un estrecho callejón que siglos atrás se llamaba c/Horno de las Brujas, allí aparecieron calderas y otros utensilios originarios de unas antiguas termas romanas, por lo que aquello del horno no era el cuento de Hansel y Gretel, ya que no era otra cosa que un horno de famoso pan regentado por unas hermanas procedentes de la ciudad flamenca de Brujas.

Casa de los Pinelo en c/Abades,
 esquina con c/Segovia.

También los árabes han sido buenos excavadores y constructores. Un ejemplo lo tenemos en el casco histórico de la ciudad de Ronda, en la denominada Casa del Rey Moro, la cual consta de jardines realizados por Forestier y miradores, pero destaca por tener excavados 365 en la roca natural con la finalidad de llegar al fondo del afamado tajo y obtener agua directamente del río, lo cual hizo que los musulmanes resistieran mejor el asedio de las tropas cristianas. Aquí realizaron una importante ampliación urbanística, además de "reciclar" multitud de edificios de época romana para la construcción de sus mezquitas y palacios. En la actualidad observamos monumentos como el Alcázar, la Catedral con la Giralda, la Torre del Oro o la muralla, lugares muy visitados por turistas y sevillanos, pero a la vez son lugares con sus misterios, y es que todos protagonizan leyendas de la existencia de pasadizos en ellos. Oscuras galerías que comunicarían a la que fue Mezquita Mayor con el Palacio Arzobispal, o un desagüe de la misma que desembocaría en pleno Arenal, en la actual c/García de Vinuesa, o por supuesto vía directa hacia el Alcázar, ese recinto fuertemente amurallado del que dicen se podría salir a la Huerta del Retiro, o hacia la c/San Fernando, por donde fue encauzado el arroyo Tagarete bajo una bóveda, e incluso que el trasnochador rey Pedro I mandó construir un túnel de tal tamaño que él pudiera ir montado a caballo hasta la Torre de Doña María, su amada realojada en dicha hacienda de Dos Hermanas.

Hacienda Torre de Dª María, en Dos Hermanas, a 10 km del Alcázar.

También se dice que, al igual que atraviesa el metro el río, desde la Torre del Oro se podía cruzar hasta Triana, y no precisamente por el puente de barcas, situado junto al Castillo de San Jorge. Esta fortaleza tampoco se libra de las historias sobre sus cárceles y pasadizos, algo normal teniendo en cuenta su tétrico pasado, y es que al parecer comunicaba el castillo con el dominico Convento de San Pablo, que fue la primera sede de la Santa Inquisición en la ciudad. Otro lugar por el que, según las leyendas, se cruzaba el río mediante un túnel era el trayecto entre el monasterio de la Cartuja de Sta. Mª de las Cuevas y la Puerta Real, justo donde una isleta arenosa asomaba en medio del río como se puede ver en numerosos grabados. Esa manga de tierra, ya desaparecida, favoreció el crecimiento de la leyenda sustentada también por las antiguas cuevas alfareras en las que apareció la escultura de la Virgen que da nombre al propio monasterio y las historias de grutas en el barrio de Los Humeros, donde al parecer unos niños encendieron una hoguera y allí fallecieron asfixiados, según cuenta una crónica del s. XVIII, que también apunta su posible origen en las obras del muro de defensa contra las crecidas del río que anegaban la ciudad.

Monasterio de la Cartuja de Sta. Mª de las Cuevas.

Detalle de la Puerta de la Barqueta, José Herrera Dávila, 1848.
Otra zona sobre la que recaen estas enigmáticas historias de lugares subterráneos es la cerca musulmana que rodeaba hasta hace poco el casco urbano. Una construcción llena de leyendas de todo tipo como es ésta, gracias a su amplitud, sus puertas y postigos y el gran número de diferentes torres que la defendían, tenía que tener alguna que otra relacionada con el tema que estamos tratando. Son muchos los lugares en los que la tradición sevillana ha ubicado cámaras secretas o pasadizos que servían para dar escondite o escapatoria sin tener que atravesar una de las puertas. Destacando la peculiar Puerta de la Barqueta, la cual sucumbió ante el inminente progreso ferroviario y fue derribada a mitad del s.XIX. Por ese motivo y gracias a la labor del cronista Manuel de la Cruz y de Alfonso Álvarez-Benavides, se supo que en un lateral existía una escalera para descender a un túnel abovedado que avanzaba varios metros hasta llegar a una sala cuadrangular con una gran piedra circular en el centro y un par de puertas tapiadas que fomentaban la idea de una vía de comunicación con Itálica, que hablábamos antes, y una unión entre el mencionado monasterio cartujano y el Hospital de las Cinco LLagas. Siguiendo el flanco norte de la muralla, llegamos al Arco de la Macarena, bajo el que según cuentan pasa una galería proveniente de la Plaza del Pumarejo en la c/San Luis y que llegaría hasta el Hospital de San Lázaro. Y unos metros adelante, motivado por la construcción de un pozo en la Terraza-Freiduría La Pastora, volvió a descubrirse un pasadizo similar al anterior ya que también enfilaba desde el Pumarejo para atravesar a la zona de extramuros. También otra obra, en este caso la construcción de la antigua fábrica de Cartonajes Berrio que lindaba con los Jardines del Valle y la propia cerca, sacó a la luz un túnel que cruzaba por la c/Sol en dirección al Convento de Mª Auxiliadora y por el que una persona podía caminar erguida, quizás para dirigirse hacia las antiguas cárceles romanas del convento trinitario.
Fuente: www.salesianos-sevilla.com

San Bartolomé y Santa Cruz son otros de esos barrios que nos envuelven con su encanto, esas frescas callejuelas de balcones con macetas y llenas de ávidos turistas con cámara en mano, saben guardar sus secretos bajo la cal de sus paredes. Unas collaciones añejas, con rincones en los que parece detenido el tiempo, fachadas de casas señoriales con grandes muros y por supuesto cantidad de hechos que contar. Por eso son lugares que no escapan sin la sospecha de contar con espacios subterráneos entre las variadas leyendas que poseen. Así se comenta que junto a la que fuera una sinagoga, la actual iglesia de Sta. Mª la Blanca, se encuentran varias casas que hoy forman un lujoso hotel. Edificios que fueron levantados tras la expulsión judía de 1391 y que al parecer están comunicados por unos pasadizos, algo que también se dice que ocurre bajo algunas zonas de Santa Cruz, llegando su desembocadura más allá de las murallas. De ser real su existencia, habría que descubrir su origen y quienes tendrían conocimiento de ellos, puesto que los judíos podrían haberlos aprovechado para escapar de la matanza cometida contra ellos, o quizás fueron usados precisamente por sus asaltantes para acceder a una zona de la ciudad que se encontraba adosada a la muralla y separada del resto por otro muro interior.

c/Dos Hermanas, barreduela entre el antiguo
Palacio de Altamira y las casas del hotel en los años 60.
Muy cerca del muro que comentábamos antes que apartaba a la judería del resto de la urbe, se levanta la parroquia de San Nicolás de Bari. Un templo que ha sido muy reformado desde que se construyera tras la toma de la ciudad por el rey Fernando III, hasta llegar a la actualidad como sede de la hermandad de La Candelaria. Y precisamente en unas obras efectuadas a finales del s.XV se encontró bajo el suelo un espacio y dentro del mismo una imagen de la Virgen María. Dicha escultura recibió la advocación de la Virgen del Soterraño o Subterráneo como clara referencia al lugar de su hallazgo, siendo hoy titular de la hermandad de La Sagrada Cena.

Virgen del Subterráneo en su palio.

Otra parroquia con un misterioso pasadizo bajo tierra es San Roque. Según el historiador José Mª de Mena, él pudo presenciarlo durante las obras de rehabilitación de la iglesia, por el incendio provocado en 1936, como éste partía de la cripta parroquial hasta el Prado de Santa Justa o Campo de los Mártires con unas dimensiones considerables. Dicha zona hoy está totalmente transformada por la estación ferroviaria de Santa Justa y las viviendas construidas, aunque en aquel lugar apareció oculto en una pequeña gruta el legendario y desaparecido Cristo de San Agustín. Una imagen con mucha devoción en Sevilla y cuya peculiar historia contaremos en otra ocasión.

Detalle de vista aérea del Vuelo Americano 1956-57.
Se observa la Parroquia de San Roque y la extensión del Prado de Santa Justa

Los últimos lugares por los que pasearemos son las concurridas calles San Eloy y Feria, ya que ambas comparten leyendas semejantes acerca de la existencia de espacios subterráneos capaces de albergar incluso un molino hipogeo con su correspondiente corriente de agua. A nuestro humilde parecer, un enigma de carácter poco probable y casi indocumentado, aunque lo reseñamos como constancia de tantas y tantas historias que existen bajo el suelo que pisamos de nuestra ciudad.

Bueno amigos, parece que nuestras lámparas se van apagando por hoy, así que no nos queda otra que volver a caminar por las aceras de las calles y descansar. Esperamos que hayan descubierto con nosotros un poco más sobre esta legendaria Sevilla... un tanto desconocida.

Tuneles Secretos, Morunas, Extremadura.

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Las Morunas, los túneles secretos de Extremadura
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Israel J. Espino | 13-10-2012 | 23:39


Ilustración: Borja González Hoyos
La magia de Extremadura no está solo en el aire. También se oculta, a veces en las entrañas de la tierra, y no son pocos los que afirman que bajo tal o cual monte se ocultan las “morunas”, galerías subterráneas de interminables kilómetros, cuyo origen normalmente se ignora y cuya entrada exacta y su salida han quedado sepultadas en el polvo del tiempo.

En las inmediaciones de La Parra se encuentra La “Sierra de la Horca”, en la que según la tradición se alzaba el patíbulo en el que se ajusticiaba a los salteadores que merodeaban por los alrededores. Como reminiscencia de sus antecedentes árabes, los lugareños afirman que existen unas “morunas”, que recorren el pueblo por debajo de las casas, comunicándolo con los castillos y sierras de los alrededores.

Y es que los castillos son propicios a tener túneles subterráneos y sótanos ocultos. Pero sólo unos pocos gozas de “morunas”, verdaderas “carreteras subterráneas”. Existe la tradición, propia de los castillos templarios, en Esparragosa de Lares y los pueblos aledaños, relativa al paso subterráneo que une el castillo de Puebla de Alcocer con la encomienda de Casas Viejas de Galizuela. El paso no ha sido encontrado, pero desde el interior del castillo  se aprecia la excavación de un túnel que, según la tradición popular, conectaba con la fortaleza templaria de Lares, aunque otras voces lo conectan con Siruela.
 Diferentes túneles me cuentan mi amigos miajadeños que partían del desaparecido castillo de Miajadas: a la Iglesia de Santiago, al castillo de Montanchez e incluso al castillo de Medellín. Sobre el primer túnel, el que iba hacia la cercana Iglesia de Santiago, Sebastián González aún recuerda cómo cuando se realizaron unas obras en la Plaza del Castillo se hundió una parte del suelo y quedó un pasadizo al descubierto.
Otras voces miajadeñas afirman que el túnel se se unía también con el Palacio, con el Huerto del Francés que estaba próximo a la plaza del Castillo, con el patio del colegio Sagrado Corazón o con la Casa Grande.
Y es que con las morunas pasa como con las leyendas, que aunque se sepa donde empiezan, nunca puede saber uno donde acaban…
Bajo el Valle de Ambroz se ocultan las morunas (Fotografía: Jimber)

Las “morunas” también surcan el Valle del Ambroz. Allí, buscaremos la localidad de  Segura de Toro, y en ella los restos de un castillo del siglo XIII desde donde, desde siempre, el pueblo ha comentado que arranca un larguísimo túnel. En la cercana Jarilla comentan que el túnel se dirige a las ruinas de la ciudad romana de Cáparra y llega hasta el “Lindón”, la calzada romana que fija los límites de los pueblos de la Trasierra con los la antigua Granada, hoy Granadilla.

Sin embargo, en los pueblos de Gargantilla y Aldeanueva del Camino afirman que la misteriosa galería tiene su fin en la casi legendaria localidad de Abadía, que nació en el siglo XIII (curiosamente, al mismo tiempo que el castillo de Segura del Toro) al amparo de un monasterio cisterciense construido sobre una fortaleza árabe. Aún puede visitarse lo que queda del palacio de Sotofermoso , llamado así por el castillo romano de su nombre, antigua propiedad de la Orden del Temple y más tarde Palacio de recreo de los duques de Alba, quienes crearon, a decir de Publio Hurtado,

“la mansión más señorial, más artística y deleitosa que concibieron mortales, para la que trajeron toda clase de piedras, metales, maderas, vidrios, plantas (…) y cuyos jardines eran el más bello ejemplo de fuentes mitológicas, juegos de agua y trucos mecánicos para deleite de los invitados”.

Sea como fuese, al parecer se trata de una galería profundísima, que cruza la actual carretera N-630 y que incluso posee en su interior un puente para salvar una garganta subterránea. Marcelino Blanco Rodríguez afirma que algunos de sus informantes aseguran haber penetrado en esta oscura galería, repleta de morgaños.

No es la única galería habitada por bichos pocos recomendables. En Mérida y Calamonte siempre se ha hablado de un túnel subterráneo que parte (o llega) desde el emeritense lago de Proserpina hasta el cercano pueblo.   Se dice que alguien encontró la entrada, que un cerdo se metió dentro y que apareció comido por los mosquitos y murciélagos. Lo dice Domínguez Moreno y lo corroboro yo, que pasé varias noches de mi infancia sin dormir pensando en el dichoso túnel-caníbal y sus mosquitos come-ojos.


Seguro que también han tenido pesadillas algunos zagales de El Risco, donde se habla del Pozo de los Moros, que los lugareños afirman que fue construido por los agarenos y atraviesa sierras y montes, hasta llegar al río. Los más ancianos cuentan como introdujeron un perro y este salió sin pelo y sin rabo a causa de los mosquitos.

Hay quien asegura que las morunas llegan hasta Granadilla (Fotografía: JImber)
Pero estas galerías no siempre son siniestras. A veces, “las morunas” sirven para esconder tesoros En   Salvaleón se habla de maravillosos tesoros y ocultos túneles que unen el Risco de Peña Utrera con la Sierra de Monsalud.  Y si los túneles y las cuevas interminables existen… ¿porque no el tesoro?

La entrada a la “Cueva del Risco Barbellío”, como dicen los lugareños, es  más bien madriguera, un pequeño agujero que da paso a una especie de corredor de alto techo, a cuyos lados se abren nuevas salas. Muchos en el pueblo, cuentan cómo en sus correrías infantiles se metían en la cueva, entraban en esas salas y proseguían por nuevas galerías que no parecían tener más fin que el sugerido por la propia prudencia, ya que los testimonios recogen la existencia de una compleja red de pasillos y salas que en la actualidad han sido obstruidos por las rocas. Sigue, sólido y firme, de este a oeste, la galería principal, que lleva a una gran sala con un pequeño pozo en su interior que obliga a extremar la precaución. Un pozo que es el resultado de un sueño y de un tesoro cuya realidad desconocemos.

A mediados de los noventa, quizás antes, un lugareño, que después emigró, soñó la existencia de un maravilloso tesoro enterrado en la cueva. Ni corto ni perezoso, excavó en su búsqueda. Si encontró el tesoro es una incógnita que alimenta las habladurías. Como las propias morunas.

Templarios en la Patagonia VIII.

Templarios en La Patagonia -IV- part 2

Desarrollo de la Historia Templaria en America Precolombina
1. Los Vikingos de Tiwanaku retoman contacto con Europa

Hacia 1150 de nuestra era, los vikingos asentados en el Lago Titicaca, una vez conquistado su Segundo Imperio de Tiwanaku, sobre las bases del Primer Imperio preexistente y aseguradas sus vías de comunicación con el Atlántico a través del Paraguay (gracias a su alianza con los aborígenes guaraníes), reanudaron su contacto con Europa, más precisamente con el Puerto de Dieppe, a algunos kilómetros del Puerto Militar Templario de Saint-Valery-en-Caux.


2. Alianza del Segundo Imperio de Tiwanaku con los Templarios.


Se aliaron entonces con los Caballeros Templarios, en una alianza secreta tan común para esta Orden. Los vikingos aportaron lingotes de plata y los templarios sus artesanos y arquitectos, gracias a los cuales surgieron los grandes templos de Tiwanacu. Los Templarios también dieron un nuevo impulso a la metalurgia local, a la orfebrería de origen asiático que los amerindios de la costa peruana ya conocían de antes, gracias a la influencia de los chinos, introducir métodos más complejos, como el bastidor a la cera perdida, y el trabajo del hierro.


3. La Orden Templaria alcanza su máximo poderio con la Plata exportada por el Segundo Imperio de Tiwanaku.


La Europa medieval fue inundada de plata, proveniente del Imperio de Tiwanaku, por la Orden Templaria. Dicho tráfico del mineral iba desde Tiwanaku, pasando por las Postas Vikingas del Paraguay, hasta las costas de Brasil, donde era embarcado en forma de lingotes hasta el puerto templario de Dieppe. Y, este fue el origen del poderio económico de la Orden y, también la causa de su perdición. El interés templario fue claramente la explotación de las minas de plata y su comercio con Europa , onde introdujeron a raudales el metal que ya estaba casi agotado en las minas europeas y africanas conocidas en aquel entonces.


Gracias al monopolio del comercio de plata, les fue posible la construcción de las gigantescas Catedrales Góticas medievales y la emisión de moneda, que les permitió controlar el comercio europeo como un gran imperio dentro de los imperios y reinados existentes. LLegaron a ser entonces los prestamistas de los Reyes y Papas e, incluso, tras su dispersión (tras la caida de los Templarios el 13 de octubre de 1307), participaron posteriormente en la consolidación del estado suizo y su poderosa banca (Por algo la bandera suiza es una bandera templaria invertida). De manera que las minas de Plata sudamericanas se mantuvieron abiertas para los buques de la Orden Templaria, que cargados de lingotes atravesaban el Atlántico con destino a la Rochelle


4) Intento de Evangelización en el Segundo Imperio de Tiwanaku


Sostenía de Jacques de Mahieu que los Monjes Templarios pretendieron la evangelización del Segundo Imperio de Tiwanaku, que como ya hemos dicho, llegaba hasta el Atlántico, a través de lo que hoy es Brasil y Paraguay, como una manera de debilitar a los vikingos, para así llegar a dominar su Imperio y establecerse firmemente en un lugar de la tierra, con un Reino propio templario. Gracias al intercambio comercial, a Tiwanaku, junto con los Templarios Normandos (vikingos "afrancesados" de la Normandía) habrían llegado Predicadores Irlandeses y/o Galeses del cristianismo. Y esto no es de extrañar puesto que hemos visto que pueblos de orígen céltico ya habían poblado américa antes incluso que comenzaran las incursiones vikingas en el norte de américa y luego en centro y sudamérica.


Los pueblos Celtas Irlandeses, Galeses y Escoceces sabían de América (la Gran Irlanda, el Huitramanland, Albania, etc). No nos olvidemos tampoco del viaje de los hermanos italianos Zenno. en el Siglo XIV a américa, bajo la protección del Clan Escocés del Conde Synclair (templario). La Orden, tenía fuertes intereses en América.


Volviendo al tema, uno de esos predicadores cristianos seria el legendario y mítico Pay Sumé en Brasil y Paraguay. Las crónicas indígenas nos hablan de un monje católico que hacia 1250, había aparecido en el Alto Perú (Bolivia) después de haber desembarcado en el Golfo de Santos (Brasil) y haber cruzado el Paraguay: es el Padre Gnupa (al cual despúes los Jesuitas intentan identificar con Santo Tomás, conocido por los guaraníes como Pay Zumé o Tomé). Según Jacques de Mahieu, el Padre Gnupa (Pay Zumé), traía los planes para la construcción de una iglesia de arquitectura románica, para construir con la ayuda de los albañiles indígenas altamente calificados, que anteriormente ya habían construido, numerosos edificios en Tiwanaku. Según De Mahieu, Existen claras influencias templarías en las construcciones de Tiwanaku, especialmente en la estatua llamada "El Monje", parecida a la de una catedral gótica francesa.


Los templarios comunicadores del arte en piedra de los primeros gremios masónicos (masón significa "constructor"), aportaron ese conocimiento a los vikingos de Tiwanaku y, luego a los Incas. Como ejemplo de este aporte podemos citar la monolítica Puerta del Sol en Tiwanaku del recinto del Kalasasaya, que no fue otra cosa que una iglesia cristiana y principal edificio de Tiwanaku.


Dicha Iglesia no estaba terminada en 1290 cuando la Ciudad cayó en manos de las tropas del Jefe de los Diaguitas, Kari. Esta Puerta del Sol constituía una de las entradas del recinto de la iglesia. Se adorna con un friso que reproduce, siempre en el estilo de Tiwanaku, la Adoración del Cordero, tal como se la ve al tímpano de la catedral de Amiens. El motivo central responde en sus menores detalles a la descripción apocalíptica del Cordero. Las cuarenta y ocho figuras de las tres hileras superiores representan, con sus atributos respectivos, a los doce apóstoles, los doce profetas menores y los venticuatro ancianos portadores de cithares y corte de oro, tal como lo describe San Juan. Sobre la hilera inferior, se ven dos ángeles tocando la trompeta, instrumento desconocido en la América précolombia.


Amiens se sitúa en la frontera de Normandía y Dieppe es su puerto. La catedral de Amiens se construyó entre 1220 y 1288 y su pórtico entre 1225 y 1236.


5. Caida del Segundo Imperio de Tiwanaku


Este intento templario de cristianizar el mundo pagano del Segundo imperio de Tiwanaku, derivó en un alzamiento generalizado. El caos ya era completo en sudamérica para el 1290de nuestra era. Fue entonces que El Segundo Imperio de Tiwanaku, cayó a manos de Tribus Diaguitas, Indios Blancos, descendientes de las primeras migraciones blancas, al mando de Kari o Cari, probablemente un jefe de armas de origen blanco, descendiente tambien de vikingos daneses (considerado todavía en Bolivia como "un demonio") que no contento con la introducción del cristianismo en el imperio y los cambios en las reglas de juego, provocó la destrucción del mismo.


Pronto los pocos supervivientes se reorganizaron y dieron orígen al Tercer Imperio de Tiwanaku ahora con base en el Cuzco: el Imperio Inca. Imperio conformado por una minoría blanca sojuzgando a una enorme mayoría indígena.


Minoría que mantendría en secreto su derrota en Tiwanaku, eliminando la escritura, para mantener su dominio sobre la enorme mayoría amerindia. Minoría que logró que los amerindios olvidaran la espectacular derrota que había sufrido los blancos. Y así fue como entre tanto secreto incluso ellos, olvidaron sus lejanos orígenes nórdicos y (más lejanos aún en el tiempo) troyanos, tras 200 años de Imperio Inca.


Habían pasado 2700 años desde la primera inmigración blanca de origen troyano sobre sudamérica y 500 años desde la inmigración vikingo danesa


6) Fin de la Aventura Templaria en Tiwanaku. Fin del abastecimiento de plata y Caida de la Orden Templaria


Para 1290 la aventura templaria en sudamericana, en las actuales Perú, Bolivia, Paraguay y Argentina, comenzó su declive puesto que ya no resultaba un lugar seguro. Los Templarios también estaban ya próximos a su propia caida en Europa en 1307. Era obvio que tanto poder económico y político, tarde o temprano entraría en conflictos con los poderes europeos.


Ellos lo sabían, por eso instalaron sus bases en sudamérica. Quizás una de las causas del declive haya sido netamente económico al caer las fuentes de abastecimiento del metal en sudamérica.


a) Mantenimiento de las Bases Templarias en la Patagonia


De todos modos, la Orden se mantuvo en Sudamérica, desplazándo sus movimientos hacia el Sur, a la Patagonia Argentina y Chilena, donde conservaban pequeños enclaves militares (solo mencionamos los que han sido identificados) como "El Fuerte", la "Ciudad de los Césares" y el "Valle Sagrado". Obviamente era una orden religiosa, no solo tenían intereses materiales, sino también espirituales. Y, es en el sur, donde "resguardarían" algunos de ellos.


No es "casual" tampoco que siglos después un grupo de 153 galeses (número simbólico del cristianismo: la multiplicación de los peces) se haya instalado en la Patagonia Argentina, en un lugar fuera del control del gobierno, totalmente aislados en el medio de un "océano" de indios mapuches y tehuelches.


b) Los Templarios en México en el Reino de los Chalcas


Tras la caida de la Orden Templaria por la persecución del Papa y Felipe IV el viernes 13 de octubre de 1307, muchos de los Hermanos Templarios huyeron hacia México donde darían origen al Reino de los Chalcas, y algunos de ellos probablemente hacia los enclaves militares en la Patagonia Argentina.



7) El Supuesto fin de los Templarios y el destino de sus Bienes y Reliquias
El hecho es que tras la caida de la Orden el 13 de Octubre de 1307 en Europa, súbitamente "desaparecieron", lo cual no es real en absoluto. Gran parte de las posesiones de la Orden fueron "transferidas" a otras ordenes "neo-templarias". Gran parte se esfumó hacia Suiza, donde posteriormente daría orígen a la poderosa Banca Helvética (por algo la Bandera de Suiza es una Bandera Templaria invertida).
Es así que La Flota del Atlántico (17 barcos) con base en La Rochelle (Francia) zarpó hacia ultramar al día siguiente de la "caida", transportando no solo las 13 carretas cargadas de "tesoros", que habían escapado de París días antes (era un secreto a voces que se iba a dar la orden del Rey Felipe IV, de captura de los Caballeros del Temple), sino también de decenas de carretas cargadas de documentación y "tesoros" provenientes de todas las Encomiendas de la Orden en toda Francia.
Esta Flota desapareció para siempre. Pero ¿adónde fue? Fue hacia Escocia, hacia México (donde ya tenían una base) y hacia la Patagonia. Los "tesoros" fueron dispersados. Hacia la Patagonia fueron algunas de las "reliquias" de la Orden, las cuales fueron "internadas" en la Meseta de Somuncurá en las actuales Provincias de Rio Negro y Chubut.
8) Los Templarios Patagónicos toman contacto con el Tercer Imperio
El aislamiento de los Templarios en la Patagonia, duraría unos 100 años hasta que el Tercer Imperio, el Imperio Incaico se expandió nuevamente, alcanzando hasta las Provincias de Mendoza y Santiago del Estero, donde los escasos templarios remanentes en sudamerica tomarían contacto con ellos y mantendrían un status quo, que se rompería con la Guerra Civil Incaica y la decadencia del Imperio, que como ya hemos dicho no cayó por el Ataque español, sino por la propia corrupción interna.
9) Las referencias Templarias y las Informaciones que corrían en Europa, desatan la Exploración y Conquista de América
Mientras tanto en Europa, las fuerzas remanentes de los Templarios, segundas y terceras líneas de mando, (puesto que los principales Jerarcas de los Cuadros de Mando de la Orden, habían sido aniquilados), se fueron reorganizando en múltiples logias, ente ellas las masónicas. Todas ellas, tenían resabios y parte de la verdad de lo que habían sido los templarios. Se sabía en estas logias europeas que del otro lado estaba américa y que allí estaban las reliquias de los templarios.
Esta información corría por Europa en tono de leyenda y de informaciones de caracter altamente confidencial que sólo eran manejadas por poderosos gremios marítimos, cortes europeas y geógrafos...
Finalmente ya quedando escasos miembros de la Orden en la Patagonia, que ya para 1500, incluso se habrían mezclado con los Indios Blancos, llegaron las Hordas de los Conquistadores Españoles y la Santa Inquisición y el "repliegue" de los templarios en sudamérica fue completo.
Había en Europa referencias fragmentadas del antiguo esplendor del Segundo Imperio de Tiwanaku fundado por descendientes de vikingos daneses, sobre las bases del Primer Imperio de Tiwanaku, a su vez creado por la diáspora de troyanos escapados de europa tras la Guerra de Troya (entre 1300 y 1200 antes de nuestra era). Referencias fragmentadas que provenían del Tercer Imperio Imperio: el Inca. Referencias fragmentadas que no solo venían del Alto Perú (Bolivia) y del Perú, sino que también venían de los Comechingones ("Indios Blancos y Barbados") pertenecientes a lo que ha sido conocido en la jerga aqueologica de su descubridor Duncan Wagner, fundador del Museo Arqueologico de Santiago del Estero, como "Imperio de la Llanura Chaco-Santiagueña" y que no fue sino una extension del Primer Imperio de Tiwanaku.
10) Las Expediciones en el Rio de la Plata: el recuerdo de las informaciones templarias hasta la época actual
Gracias a esto, la historia no terminó allí, volvería a dar otro espectacular giro que, como hemos ido mostrando, se extiende desde la época del Segundo Imperio de Tiwanaku, pasando por Conquistadores Españoles españoles enlazados con Logias Templarias (y Logias derivadas de la Orden Templaria) que sabían a que iban al Río de la Plata y quiénes no eran un conjunto de simples aventureros, sino gente con buena información.
Por eso enviaron expediciones a la Patagonia, las cuales salvo excepciones terminaron en rotundos fracasos debido a lo inaccesible del territorio. Caboto, Mendoza, Garay, Hernandarias y muchos más conquistadores y adelantados fueron por el botín, puesto que flotaba en el aire el secreto de las minas de plata del Alto Perú, tanto tiempo guardado por los Templarios y sus organizaciones allegadas o herederas, al par que también corrían los rumores por toda Europa de los lejanos asentamientos en tierra americana.
La historia de las Logias y Ordenes influyendo en la alta política, continuó hasta tiempos tan avanzados que incluyen a personajes de la talla del Virrey Linniers, con un alto rango en la orden de los Caballeros de Malta, al igual que su enemigo inglés el Almirante Whitelocke (Comandante de la Flota de las Invasiones Inglesas a Argentina de 1806-1807). No olvidemos a la poderosa e influyente Logia Lautaro de origen Masónico, que tan decisiva fue en la consolidación de la Independencia Argentina.
A través de los siglos en Argentina se mezclaron intereses de todo tipo en busca de poderes esotéricos, dejando "pistas e indicios" que por si mismos no parecen relevantes, pero que tomados en conjunto, dejan ver una compleja trama. Así, tenemos ejemplos como el del Cacique Calfulcurá buscando el "Bastón de Mando" (¿El "Lapis Exillis" de Eschembach?) o Caciques Tehuelches con Cruces Templarias. Hasta autores de Personajes de Historietas, como Dante Quinterno (con una un historial de pasión por lo esotérico) con su "Indio Patoruzú" (cuyo poncho siempre estuvo plagado de "Cruces Templarias").
Incluso se registran múltiples expediciones en búsqueda de supuestos "Mitos" como la Sierra de Plata o las "Ciudades de los Césares". Detalle significativos como la increíble Inmigración de los Galeses a tierras patagónicas bajo el dominio de una etnia guerrera como la Mapuche, cuando tenían la opción ofrecida por el gobierno argentino de ir a mejores tierras en la Provincia de Santa Fé, no pasan por alto en esta trama.
No es un secreto que el Partico Nazionalsocialista Alemán haya tenido una gran influencia durante la década del 30 y del 40 en Argentina, con importantes organizaciones políticas nacionales y un impresionante despliegue de empresas de capital alemán.
Tampoco lo es que submarinos alemanes al final de la guerra hayan operado libremente en las costas de la Bahía Sin Fondo (frente a San Antonio Oeste, cerca de "El Fuerte") y en Tandil y Balcarce (localidad de la provincia de Buenos Aires, en Argentina), donde hubo hacia finales de la segunda Guerra Mundial un intenso tráfico de mercaderías, con apoyo y apoyo del Gobierno Argentino.
Como es sabido el nazismo, tenía un fuerte componente esotérico y Himler (Jefe de las SS) estaba obsesionado con conseguir las reliquias relacionadas al Grial. La Búsqueda incluyó muchos lugares de Argentina, con apoyo de la embajada alemana en Buenos Aires.
Como ya dijimos, todos estos son "datos anecdóticos", "indicios", pero en conjunto marcan una clara tendencia, una trama de fondo y la existencia de muy fuertes intereses. Entramos ahora de lleno al desarrollo de la Trama de los Templarios en la Patagonia
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Templarios en la Patagonia VII.

Templarios en La Patagonia -IV- part-1



Historia de los Templarios en America Precolombina.
Teoría de Jacques de Mahieu
Descubrir un Abraxas en territorio latinoamericano, implica presencia templaria sin duda alguna.


En las páginas de este sitio web, daremos a conocer importante documentación fotográfica, que no ha sido dada todavía al conocimiento público y que ha sido investigada y explorada por los miembros de la Comisión de Exploraciones Arqueologicas, financiada por la Corporacion Planetarios.com
Es un secreto a voces, por algunos sospechado, por muchos repetido y por muy pocos investigado lo que es una realidad concreta desde hace siglos, sobre la historia de la América Precolombina incluyendo los actuales países de Paraguay, Brasil y Argentina: la presencia de la poderosa Orden Templaria y de las Logias y Ordenes Militares herederas de su tradición.
Siguiendo estos indicios, el antropólogo franco-argentino (ya fallecido) Jacques de Mahieu, comenzó a sacar a la luz pública la realidad de la presencia de miembros de la Orden Templaria en la Sudamérica Precolombina.
De Mahieu demostró que los Templarios realizaron un intenso tráfico de plata con el Segundo Imperio de Tiwanaku (Bolivia) hacia Europa en tiempos medievales, demostrando también y plenamente la presencia de Vikingos Daneses de Bolivia, Paraguay, Chile y Argentina.
En apoyo de que el Temple conocía América, desde 1195 d.C (Casi 298 años antes del "Descubrimiento" de Colón)podemos ver que en el tímpano del Atrio de la iglesia de Vézelay, se encuentra representado un "Orejón" americano , su mujer "Orejona" y su hijo. Representación exagerada por el artista (quien sin haber visto a alguno, lo imaginó).
Nota: Vézelay era el punto de encuentro de los peregrinos que se dirigían a Santiago procedentes del Norte y del Este de Europa. Es la llamada vía Lemovicense, una de las 4 rutas del Camino que atraviesa Francia. Esta basílica es conocida por toda Europa, desde el 1195 d.C porque en ella se decía que se encontraban las reliquias de Santa Magdalena y porque fue el punto de partida de la segunda cruzada llevada a cabo por San Bernardo en el siglo XII. Mas tarde, allí se encontraron Ricardo Corazón de León y el rey de Francia, Philippe Auguste, para comenzar la tercera cruzada hacia Jerusalén. También fue el lugar que escogió San Francisco de Asís para fundar el primer monasterio franciscano en Francia
Esta es una historia que se remonta hasta el año 1200 de nuestra era, cuando la flota templaria comenzó a llegar a las costas del Brasil (a Santa Catarina), para comerciar con los descendientes de vikingos daneses, fundadores del Segundo Imperio de Tiwanaku lingotes de plata con los cuales inundaron Europa y, que fueron la base de su poderío económico.
Este mineral de plata que era transportado a través del Camino del Peabirú, desde las Minas del Alto Perú (Bolivia) hasta la fundiciones de lingotes en Paraguay (ver vikingos en Paraguay) y, de allí transportado hasta las Costas del Atlántico en Brasil, donde era embarcado hacia el Puerto Militar Templario en Francia.
Todo comienza con el viaje de retorno y contacto con Europa de un grupo de descendientes de vikingos daneses de Tiwanaku quienes traban relaciones con la Orden Templaria asentada en el Puerto Militar de La Rochelle (Francia).
La Orden empieza a incursionar en las Costas de Santa Catarina en Brasil, desde donde prosiguen por tierra hasta las Postas Vikingas de Paraguay, en donde cargan el mineral proveniente de Bolivia.








Esta es una historia que se remonta hasta el año 1200 de nuestra era, cuando la flota templaria comenzó a llegar a las costas del Brasil (a Santa Catarina), para comerciar con los descendientes de vikingos daneses, fundadores del Segundo Imperio de Tiwanaku lingotes de plata con los cuales inundaron Europa y, que fueron la base de su poderío económico.


Este mineral de plata que era transportado a través del Camino del Peabirú, desde las Minas del Alto Perú (Bolivia) hasta la fundiciones de lingotes en Paraguay (ver vikingos en Paraguay) y, de allí transportado hasta las Costas del Atlántico en Brasil, donde era embarcado hacia el Puerto Militar Templario en Francia.

Todo comienza con el viaje de retorno y contacto con Europa de un grupo de descendientes de vikingos daneses de Tiwanaku quienes traban relaciones con la Orden Templaria asentada en el Puerto Militar de La Rochelle (Francia). Es entonces que la Orden empieza a incursionar en las Costas de Santa Catarina en Brasil, desde donde prosiguen por tierra hasta las Postas Vikingas de Paraguay, en donde cargan el mineral proveniente de Bolivia.


FOTO:
Secretum Templi. Sello Templario. (negativo y positivo). Hoy en el Archivo Nacional de Francia. Dio lugar a especulaciones como que era un Indígena Americano armado con arco.


Uno de los pocos errores de Jacques de Mahieu. Posteriores sellos encontrados, con dibujos más claros, demostraron que se trataba del conocido sello Agnóstico de "Abraxas". Deidad seguida en secreto por la Orden. Uno de los pocos conocidos sellos Internos de la Orden del Temple.
Sello Templario de Abraxas. Cabeza de Gallo como coinciencia de lo divino y piernas de serpientes como energía de la Tierra. El arco en una de las manos con siete estrellas como simbolo de los siete notas musicales, y los siete planetas. Acompañado de las letras Alfa y Omega, como indicativo de principio y fin.


Este símbolo templario, que no era de uso público, es de capital importancia, por cuanto descubrir un Abraxas en territorio latinoamericano, implica presencia templaria sin duda alguna.




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Templarios en la Patagonia VII.

27 de Enero de 2013:



DESVELAMOS POSICION GEOGRAFICA DEL SITIO TEMPLARIO DE TELSEN-SEPAUCAL, CHUBUT, ARGENTINA
"Hemos dado a conocer la posicion geográfica del Sitio Arqueológico Templario de la Provincia de Chubut en Argentina, a las autoridades Turísticas Nacionales y Provinciales; asi como también a los principales medios periodísticos del país y de la Provincia. 
A fin de promover la protección del Patromonio Arqueológico Provincial, que es también Patrimonio de la Humanidad"
Alejandro Vega, Director Técnico de la Comisión de Exploraciones Arqueológicas.

Templarios en la Patagonia VI.


http://ordendeloscaballerostemplarios.blogspot.com.es/2013/03/templarios-en-la-patagonia-iv-part-1.html

Templarios en La Patagonia -IV- part-1



Historia de los Templarios en America Precolombina.
Teoría de Jacques de Mahieu
Descubrir un Abraxas en territorio latinoamericano, implica presencia templaria sin duda alguna.


En las páginas de este sitio web, daremos a conocer importante documentación fotográfica, que no ha sido dada todavía al conocimiento público y que ha sido investigada y explorada por los miembros de la Comisión de Exploraciones Arqueologicas, financiada por la Corporacion Planetarios.com
Es un secreto a voces, por algunos sospechado, por muchos repetido y por muy pocos investigado lo que es una realidad concreta desde hace siglos, sobre la historia de la América Precolombina incluyendo los actuales países de Paraguay, Brasil y Argentina: la presencia de la poderosa Orden Templaria y de las Logias y Ordenes Militares herederas de su tradición.
Siguiendo estos indicios, el antropólogo franco-argentino (ya fallecido) Jacques de Mahieu, comenzó a sacar a la luz pública la realidad de la presencia de miembros de la Orden Templaria en la Sudamérica Precolombina.
De Mahieu demostró que los Templarios realizaron un intenso tráfico de plata con el Segundo Imperio de Tiwanaku (Bolivia) hacia Europa en tiempos medievales, demostrando también y plenamente la presencia de Vikingos Daneses de Bolivia, Paraguay, Chile y Argentina.
En apoyo de que el Temple conocía América, desde 1195 d.C (Casi 298 años antes del "Descubrimiento" de Colón)podemos ver que en el tímpano del Atrio de la iglesia de Vézelay, se encuentra representado un "Orejón" americano , su mujer "Orejona" y su hijo. Representación exagerada por el artista (quien sin haber visto a alguno, lo imaginó).
Nota: Vézelay era el punto de encuentro de los peregrinos que se dirigían a Santiago procedentes del Norte y del Este de Europa. Es la llamada vía Lemovicense, una de las 4 rutas del Camino que atraviesa Francia. Esta basílica es conocida por toda Europa, desde el 1195 d.C porque en ella se decía que se encontraban las reliquias de Santa Magdalena y porque fue el punto de partida de la segunda cruzada llevada a cabo por San Bernardo en el siglo XII. Mas tarde, allí se encontraron Ricardo Corazón de León y el rey de Francia, Philippe Auguste, para comenzar la tercera cruzada hacia Jerusalén. También fue el lugar que escogió San Francisco de Asís para fundar el primer monasterio franciscano en Francia
Esta es una historia que se remonta hasta el año 1200 de nuestra era, cuando la flota templaria comenzó a llegar a las costas del Brasil (a Santa Catarina), para comerciar con los descendientes de vikingos daneses, fundadores del Segundo Imperio de Tiwanaku lingotes de plata con los cuales inundaron Europa y, que fueron la base de su poderío económico.
Este mineral de plata que era transportado a través del Camino del Peabirú, desde las Minas del Alto Perú (Bolivia) hasta la fundiciones de lingotes en Paraguay (ver vikingos en Paraguay) y, de allí transportado hasta las Costas del Atlántico en Brasil, donde era embarcado hacia el Puerto Militar Templario en Francia.
Todo comienza con el viaje de retorno y contacto con Europa de un grupo de descendientes de vikingos daneses de Tiwanaku quienes traban relaciones con la Orden Templaria asentada en el Puerto Militar de La Rochelle (Francia).
La Orden empieza a incursionar en las Costas de Santa Catarina en Brasil, desde donde prosiguen por tierra hasta las Postas Vikingas de Paraguay, en donde cargan el mineral proveniente de Bolivia.








Esta es una historia que se remonta hasta el año 1200 de nuestra era, cuando la flota templaria comenzó a llegar a las costas del Brasil (a Santa Catarina), para comerciar con los descendientes de vikingos daneses, fundadores del Segundo Imperio de Tiwanaku lingotes de plata con los cuales inundaron Europa y, que fueron la base de su poderío económico.


Este mineral de plata que era transportado a través del Camino del Peabirú, desde las Minas del Alto Perú (Bolivia) hasta la fundiciones de lingotes en Paraguay (ver vikingos en Paraguay) y, de allí transportado hasta las Costas del Atlántico en Brasil, donde era embarcado hacia el Puerto Militar Templario en Francia.

Todo comienza con el viaje de retorno y contacto con Europa de un grupo de descendientes de vikingos daneses de Tiwanaku quienes traban relaciones con la Orden Templaria asentada en el Puerto Militar de La Rochelle (Francia). Es entonces que la Orden empieza a incursionar en las Costas de Santa Catarina en Brasil, desde donde prosiguen por tierra hasta las Postas Vikingas de Paraguay, en donde cargan el mineral proveniente de Bolivia.


FOTO:
Secretum Templi. Sello Templario. (negativo y positivo). Hoy en el Archivo Nacional de Francia. Dio lugar a especulaciones como que era un Indígena Americano armado con arco.


Uno de los pocos errores de Jacques de Mahieu. Posteriores sellos encontrados, con dibujos más claros, demostraron que se trataba del conocido sello Agnóstico de "Abraxas". Deidad seguida en secreto por la Orden. Uno de los pocos conocidos sellos Internos de la Orden del Temple.
Sello Templario de Abraxas. Cabeza de Gallo como coinciencia de lo divino y piernas de serpientes como energía de la Tierra. El arco en una de las manos con siete estrellas como simbolo de los siete notas musicales, y los siete planetas. Acompañado de las letras Alfa y Omega, como indicativo de principio y fin.


Este símbolo templario, que no era de uso público, es de capital importancia, por cuanto descubrir un Abraxas en territorio latinoamericano, implica presencia templaria sin duda alguna.




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Templarios en la Patagonia V.

RESTOS TEMPLARIOS EN LA PATAGONIA...

DESCUBREN RASTROS DE LOS MÍTICOS CABALLEROS MEDIEVALES EN LA COSTA PATAGÓNICA
Los templarios habrían vivido en Río Negro
Un grupo privado de investigadores halló objetos relacionados con la desparecida orden religiosa en un fuerte construido 600 años atrás en el golfo San Matías. De confirmarse su origen probaría que hubo europeos en América antes de la llegada de Cristóbal Colón. El fuerte era uno de los tres asentamientos secretos de estos monjes guerreros en la costa argentina. Se sospecha que, en su huida de la Inquisición, también trajeron el Santo Grial, cáliz sagrado en el que José de Arimatea recogió la sangre de Jesús tras su crucifixión.


Una hipótesis fundamentada
El artífice de la hipótesis que asegura que los templarios llegaron a América antes que Colón se llamó Jacques de Mahieu, un investigador francés que vivió en la Argentina y fundó el Instituto de Ciencia del Hombre de Buenos Aires.
Según Mahieu, los templarios estaban capacitados para llegar a América gracias a la gran flota naval que poseían en el mar Mediterráneo, que rivalizaba con la veneciana y con la que habían logrado el monopolio de los transportes entre Europa y Oriente Medio.
La Orden poseía importantes puertos, no sólo en el Mediterráneo sino también sobre el Atlántico, como el de La Rochelle, desde el que se cree que podrían haber partido las naves que llegaron a las costas patagónicas hace más de seiscientos años.
Otro argumento que utiliza Mahieu para defender su teoría era el inmenso acopio de monedas de plata que los templarios hicieron durante los siglos XII y XIII para construir más de 150 iglesias góticas, ochenta de las cuales fueron catedrales. Según el historiador francés, la plata era un mineral imposible de conseguir en tales cantidades en Europa, por lo que dedujo que el mismo podía ser traído desde América, en donde abundaba.


En el cerro "El Fuerte" situado a 40 km. de la ciudad de San Antonio Oeste, se encontraron dos objetos que podrían pertenecer a los templarios: un tótem de medio metro de altura que representa el Árbol de la Vida y un bloque de piedra con una cruz en bajorrelieve.

Hombres con cruces rojas inspirados en voces divinas, manos que empuñan aceros en forma de espada; salmos y estandartes; monjes y caballeros. Vienen del mar, montados en barcos de enormes velas blancas; huyen de hogueras, martirios e injusticias; llegan a playas remotas, que aún no han sido imaginadas por reyes y papas. Traen sus secretos, listos para morir con ellos.
La historia oficial cuenta que Cristóbal Colón con sus tres carabelas descubrió América en octubre de 1492. Sin embargo, existe una teoría que asegura que Don Cristóbal no fue el primero, que antes de él hubo otros. ¿Otros? Según Jacques de Mahieu los primeros europeos en llegar al continente americano fueron los templarios, mítica orden de monjes-guerreros creada en el año 1118 y perseguida por la Inquisición en los comienzos del siglo XVI.
Esta hipótesis, para muchos descabellada, parece haber encontrado su primera base real y científica en un descubrimiento arqueológico hecho recientemente en Río Negro por un grupo de investigadores argentinos llamado Delphos. Este equipo halló, en un sitio costero cercano a la ciudad de San Antonio Oeste, un tótem de medio metro de altura y un enorme bloque de piedra tallado con una cruz cristiana, símbolos que habrían pertenecido a miembros de la orden templaria y que tendrían seiscientos años de antigüedad.
"Trabajamos sobre la hipótesis de que en la zona patagónica habrían existido poblaciones habitadas por caballeros de la Orden del Temple", señala el ingeniero Fernando Fluguerto Martí, quien encabezó el grupo que halló ambos objetos en los alrededores de un lugar conocido como El Fuerte, una meseta de 150 metros de altura ubicada sobre el mar, en la zona del actual golfo San Matías.
Según Martí, en este sitio los templarios habrían construido un fuerte que ocuparían durante varios siglos antes de abandonarlo tras la llegada de los españoles.
"Los pobladores de la zona dicen que la meseta se llama así precisamente porque alguna vez allí existió un fuerte", dice Fluguerto Martí.


De fuertes y mapas
El fuerte del que habla Martí no figura en ningún mapa español. Sin embargo, una carta geográfica realizada en 1865 por el francés Juan Antonio Víctor Martín de Moussy -que había sido contratado por el gobierno de Justo José de Urquiza-, ubica en la zona del golfo un punto al que denomina como Viejo Fuerte abandonado (Ancien Fort abandoneé, en francés).
"Además del mapa de Moussy, hay otros nueve planos hechos por ingleses y franceses, en donde figura la fortificación, lo que deja en claro que realmente existió", informa el ingeniero Martí.
Ahora bien, ¿por qué no figura el fuerte en los mapas españoles? "Los trabajos de los españoles necesitaban casi siempre la autorización de la Iglesia, la misma que acabó con la existencia de los templarios en Europa en el siglo XIV, durante la Inquisición", relata el investigador, tratando de dar una explicación al olvido hispano.
De los objetos hallados por el grupo Delphos, hay uno que no deja dudas acerca de su vinculación con la Orden del Temple.
"El pequeño tótem que encontramos es una figura de tres partes llamada el árbol de la vida, que representa los tres niveles de la existencia (espiritual, humana y demoníaca) y que era uno de los símbolos más usado por los templarios", afirma Fluguerto Martí.
El ingeniero llegó por primera vez a la zona del golfo San Matías en diciembre de 1997, tras interpretar un viejo texto de autor anónimo titulado El alto libro del Grial, en el que se detalla el extraño viaje de un navegante medieval desde las costas de Gales hasta unas tierras desconocidas.
"De la lectura del relato deduje que el sitio al que podía haber llegado aquel barco estaba ubicado en alguna parte de las costas patagónicas. A partir de esta hipótesis empecé a buscar un lugar que geográficamente concordara con la narración y fue así que me encontré con El Fuerte", dice.



El tótem que representa el Árbol de la Vida, uno de los objetos hallados en Río Negro que se adjudican a los Caballeros de la Orden del Temple.

Ciudades secretas
En los comienzos del siglo XIV, a doscientos años de su creación, los templarios se habían convertido en la orden militar más poderosa de toda Europa, al punto de tener acorraladas económicamente a varias de las más importantes monarquías, a las que había hecho varios préstamos de dinero.
Fue por ello, entre otras cosas, que el rey francés Felipe IV decidió acabar con el grupo, ayudado por el papa Clemente V. Entre ambos persiguieron a los templarios, los condenaron por blasfemos y terminaron disolviendo la orden en 1312, en el Concilio de Vienne.
Ante esta persecución, según Fluguerto Martí y el grupo Delphos, varios caballeros utilizaron la poderosa flota que poseía la Orden para huir con rumbo oeste, hacia las costas americanas, donde no podían ser alcanzados por el papa Clemente ni por el rey Felipe.
"La flota partió del puerto francés de La Rochelle, que queda sobre el Atlántico, y habría llegado al sur del continente, en donde se habrían levantado tres ciudades fortificadas: una en las costas del Chubut, otra en el golfo San Matías y otra sobre el Pacífico, en la zona de Osorno, Chile", asegura Fluguerto Martí.
Estas tres ciudades serían la que en la mitología americana se conocen como las ciudades de los césares, las míticas poblaciones a las que hacían referencia los indígenas, cuando los españoles arribaron para la conquista del Nuevo Mundo.
"Nunca se pudo saber si eran o no ciertas aquellas leyendas sobre las ciudades de los césares, fundamentalmente por la inexactitud de los datos que aportaban los indios a los primeros conquistadores. Yo creo que esa inexactitud no era casual, sino que estaba relacionada con un pacto que habían realizado los aborígenes y los integrantes de la orden, que no querían entablar contacto con los conquistadores", explica el investigador.
Para sostener esa idea, Fluguerto Martí indica que "inclusive, estas tres ciudades fueron abandonadas voluntaria y organizadamente a la llegada de los españoles. Tal vez por eso poco y nada se sabe de ellas, más allá de las leyendas".
Mapas que muestran fuertes abandonados, hombres de cruces rojas en ciudades fantasmas, voces que susurran desde la sombra del tiempo, más allá de las versiones oficiales. La de Colón y sus tres carabelas.

¿El Santo Grial, en América?
La historia de los templarios se mezcla con una de las más conocidas y misteriosas leyendas de toda la historia: la del Santo Grial. Según los historiadores, los miembros de la Orden del Temple eran los encargados de custodiar el cáliz sagrado, el mismo en el que José de Arimatea recogió las gotas de sangre que manaban del cuerpo de Jesús tras bajarlo de la cruz.
El origen del Grial se remonta a la época de Abraham, bíblico patriarca que lo mandó hacer a un orfebre nacido en Babilonia. La copa, que por ese entonces se usaba para recoger la sangre de los carneros sacrificados, estaba fabricada en plata y oro, adornada por tres piedras preciosas. El cáliz fue pasando de hijos a nietos, hasta que en la época de la invasión babilónica a Jerusalén fue escondido en el Templo de Salomón. Tiempo después fue sacado del templo y llegó a manos de José de Arimatea, quien tras la muerte y resurrección de Jesús viajó al oeste de Inglaterra, llevando consigo el cáliz. Según Fernando Fluguerto Martí, el ingeniero que encabezó el grupo que realizó los hallazgos en Río Negro, "los descendientes de Arimatea tuvieron contacto con los templarios, que pueden haber llevado el Grial a América, cuando huyeron de la Inquisición".

Templarios en Argentina IV.

Una fundación argentina estudia la relación entre la meseta rocosa conocida como el Fuerte y las supuestas andanzas de los templarios por el continente americano con la misión secreta de proteger el Santo Grial. Una historia para creer o reventar.

Vista aérea  del Fuerte

A los 41º de latitud sur y 65º de longitud oeste, en la austral Provincia de Río Negro, dentro del Golfo San Matías, a unos 15 km. de San Antonio Oeste y en las cercanías de la ciudad balnearia de Las Grutas se encuentra lo que se conoce hoy como el Fuerte Argentino. “Hoy” porque ayer algunos lo llamaron el Fuerte Abandonado. Es que quizás ayer fue una de las Ciudades de los Césares construida por los templarios para salvaguardar su tesoro más preciado…
Investigadores de la Fundación Delphos en la cima del FuerteEl Fuerte es una formación rocosa de características bastante particulares. Es una gran meseta que se erige en las costas y alcanza los 153 metros sobre el nivel del mar. Observado desde lejos el Fuerte se parece demasiado a una isla.
Y tranquilamente pudo haberla sido hace unos mil años. Se calcula que para ese entonces el mar habría estado unos 20 metros más alto y que el Río Negro habría tenido una segunda desembocadura justo al sur del Fuerte.
Es la Fundación Delphos, un equipo multidisciplinario dedicado a estos estudios, quien lo expone junto a mapas y documentos antiguos que lo testifican.
Pero esto es sólo un complemento de la hipótesis central de la Fundación. Ese lugar de apariencia desolada esconde un secreto magistral: es una ciudad de la Orden del Temple abandonada que en sus tiempos de gloria albergó uno de los mayores misterios del cristianismo… el Santo Grial.
Los investigadores de Delphos cuentan que según muchos historiadores la Orden del temple realizaba viajes frecuentes a América en tiempos precolombinos; por lo cual no debería parecer extraña la idea de que estableciesen “ciudades de los césares” en el continente.
La Fundación dice que se establecieron tres ciudades en la actual región patagónica: una sobre el Pacifico cerca de la ciudad de Osorno; otra en los antefuertes de los Andes; y la tercera sobre el atlántico dentro del Golfo San Matías donde se halla el Fuerte, supuesto enclave sobre el cual se extienden sus investigaciones.
Atlas editado en 1865 de Juan Antonio Víctor Martín de MoussyEl material cartográfico es uno de los mayores sustentos de su hipótesis. En un Atlas editado en 1865 de Juan Antonio Víctor Martín de Moussy, un cartógrafo contratado por el gobierno de Urquiza, se hace referencia al Fuerte como “Ancien Fort abandonné”. En otros seis mapas de la época se marca este sitio como un fuerte.
La Fundación Delphos decidió realizar numerosas expediciones a la zona del Fuerte. Desde diciembre de 1997 hasta noviembre del 2006 llevó a cabo más de 8 expediciones en las cuales pudo conseguir testimonios orales y algunos descubrimientos materiales.
Mapa del español Cruz CanoEn uno de los mapas que parecen confirmar el pasado insular del Fuerte, dibujado por el español Cruz Cano, se hace referencia además a hombres blancos (“I. de Hombres blancos según los naturales del País, conforme a los mapas de los viajes de Quiroga”). En base a este dato la Fundación entrevistó a pobladores actuales que rememoraron un antiguo acuerdo secreto llevado a cabo entre sus ancestros y unos hombres blancos que hablaban una lengua extraña.
En cuanto a los hallazgos materiales los investigadores de la Fundación encontraron en abril de 1998 un bloque de granito oscuro o piedra basáltica que en una de sus caras tiene grabado en bajorrelieve una cruz de brazos iguales a la que denominaron “piedra templaria”.
También descubrieron varias “tejuelas” o mosaicos de forma triangular con una cara alisada y la otra estriada que según los investigadores fueron parte del revestimiento de las construcciones que había en el fuerte.
Otros elementos encontrados que suscitan un particular interés fueron algunos hallazgos litográficos, como una moneda con una cruz, un círculo y una especie de media luna.
Tejuelas encontradasCon estos datos puede llegarse a la hipótesis de que el nombre del Fuerte no es azaroso, pero todavía es difícil vislumbrar la presencia del Santo Grial en aquel lugar remoto de la Patagonia.
La Fundación Delphos parece llegar a esta conclusión luego de la lectura de varios libros y manuscritos antiguos en los cuales se relatan situaciones o se hacen descripciones que pueden encajar con su hipótesis. Pero no hay nada fehaciente que pueda llegar a manifestarnos este “secreto” como algo real.
Parece ser que una vez más todo se resume en la decisión personal de creer o no creer, en aferrarnos a alguna fe como escudo o en entrecerrar los ojos para cegarse con los fuertes rayos de sol que caen en picada sobre el horizonte del Fuerte y dejarse llevar.